Para reflexionar...

Y así después de esperar tanto, un día como cualquier otro decidí triunfar. Decidí no esperar a las oportunidades sino yo mismo buscarlas. Decidí ver cada problema como la oportunidad de encontrar una solución. Decidí ver cada desierto como la oportunidad de encontrar un oasis. Decidí ver cada noche como un misterio a resolver. Decidí ver cada día como una nueva oportunidad de ser feliz. Aquel día descubrí que mi único rival no eran más que mis propias debilidades, y que en éstas, está la única y mejor forma de superarnos. Aquel día dejé de temer a perder y empecé a temer a no ganar. Descubrí que no era yo el mejor y que quizás nunca lo fui, me dejó de importar quién ganara o perdiera. Ahora me importa simplemente saberme mejor que ayer. Aprendí que lo difícil no es llegar a la cima, sino dejar de subir. Aprendí que el mejor triunfo que puedo tener, es tener el derecho de llamar a alguien "Amigo". Descubrí que el amor es más que un simple estado de enamoramiento, "el amor es una filosofía de vida". Aquel día dejé de ser un reflejo de mis escasos triunfos pasados y empecé a ser mi propia tenue luz de este presente. Aprendí que de nada sirve ser luz si no vas a iluminar el camino de los demás. Aquel día decidí cambiar tantas cosas. Aquel día aprendí que los sueños son solamente para hacerse realidad, desde aquel día ya no duermo para descansar. Ahora simplemente duermo para soñar.


miércoles, 22 de mayo de 2013

(64) Tu eres mi vida


NUEVO CAPIIII!!!! Por fin no?? :D
Espero les guste y disculpen la demora! Comenten como siempre!
LAS QUIERO! 
Buena semana XD

 Cuando llegue a casa Emily estaba cocinando, hablando con mi madre y Sam.
Mamá sabía que algo se estaba cosiendo en la Push, pero veía en su mente que trataba de no intervenir y se dejaba llevar por las mentiras que todo el mundo escupía en su cara. Me sentía mal, muy mal. Pero ¿que mas podía hacer? No quería que se involucrara mas de la cuenta.
Ahora pasaba mucho tiempo con mi madre mientras no estaba practicando como matar vampiros o mejorando mis dones junto con Sara. Sabía que me quedaban solo 7 días para disfrutar de ella todo lo que podía. No sabía si volvería a verla después de que pasaran esos 7 días. Sara hacia lo mismo con su madre.
Sara... Mi hermana había cambiado mucho últimamente. Ya no era la inmadura que conocí hace mucho, pero tampoco era la zombi de hace unos meces, devastada por su separación con Max.
Este cambio se debía obviamente a Seth, aunque ella bromee con la idea de que había pasado por la etapa pos separación y que se le iba a pasar sola con el tiempo.
Pero el cambio no se ve solo en lo emocional. Casi puedo jurar que se ve mas pálida que antes. Y su cabello es mas brillante cada día. Y ni que hablar de sus dones.
Ademas de ver el futuro y controlar la naturaleza a su alrededor, estoy casi segura de que ella también posee un escudo. Pero no mental como el mio o el de Bella. Últimamente es sentido una repulsión hacia mis ataques, un escudo físico que impide que te le acerques. Pero no es mental, porque si así lo fuera yo no tendría problema alguno ya que mi mente esta totalmente resguardada. Es algo puramente físico. Todavía no se lo había comentado pero lo haré en cuanto tenga la oportunidad. Esto era una gran ventaja para todos nosotros. Una ventaja que podría ser la clave de nuestra supervivencia.
Me acosté mas temprano de lo que lo hacia siempre. Hoy había sido un largo día, y estaba echa polvo. Esperé un rato a que Quil llegara como de costumbre, y cuando me di cuenta desperté por la mañana. Me había quedado dormida.
-Buen día- me dijo Quil al oído. Me sobresalte un poco ante la sorpresa.
-¿Hace cuanto que estas aquí?- le pregunte acomodándome en su pecho desnudo.
-Toda la noche. Estabas realmente cansada ¿no?- me pregunto, al tiempo que me rodeaba con sus brazos. Ya comenzaba a hacer calor por lo que me deshice de mis acolchados quedando solo en mi ropa interior.
Quil suspiro en mi oído, y trato de controlar sus pensamientos, en vano.
-Lo siento- me dijo después de un minuto, mirando el techo para no tener que mirarme a mi.
-Esta bien. No es que seas el único que tiene esos pensamientos, ya sabes- Quil me miro sin comprender.
-Siempre andas por ahí sin remera.- le recordé y el soltó una de sus risitas mas discretas.
El silencio se esparció por la habitación durante algunos largos minutos. Hasta que Quil lo corto al fin.
-¿Entonces el día sera un poco de lo mismo de siempre no?- su voz fue un susurro aunque cargado de un pesar que me quemaba en lo mas hondo.
-Si, eso creo- fue lo único que pude decir.
En ese momento me puse a pensar que pasaría si algo saliera mal. Sabía exactamente lo que haría si Quil no salia de aquello. No dudaría dos veces en hacer alguna estupidez.
Pero... ¿Y si era al revés?
El día paso igual que siempre. Le hable a Sara sobre lo de su posible “escudo”. Ella me dijo que había notado al por el estilo y que comenzaría a trabajar al respecto. Aunque no prometía nada.
Los días pasaron con la misma monotonía de siempre. El aire empezaba a cargarse de tensión conforme pasaban los días y la cuenta regresiva parecía ir mas deprisa.
Y fue entonces que me descubrí pasando el jueves por la tarde en la playa.
Solo quedaban unas cuantas horas para que todo comenzara...y terminara de una vez.
Me concentré en aquel paisaje por un momento, con la mente en blanco, absorbiendo todo el calor del sol que fuera posible. Porque ante todo pronostico hoy hacia un día soleado. Aunque era amenazado por las nubes negras que se acercaban desde el horizonte.
Observe el agua siempre negra del mar que se movía al compás de un viento inexistente. Las espumosas olas chocaban contra los acantilados allá a lo lejos y una gaviota revoloteaba en la orilla buscando algún resto de pescado o un desafortunado ser vivo que pudiera servirle de cena.
La paz en aquel lugar era relajante. Aunque no lo suficiente como para hacerme olvidar.
Comencé a pensar en el contraste entre la yo de un principio, y de ahora.
En aquel entonces estaba completamente ajena al peligro que traía conmigo. Era una yo un poco mas cobarde también. Creo que el cambio mas significativo en todo esto fue eso: ahora no le temo a la muerte ni a lo que me pueda llegar a pasar. Al contrario, me encantaría que mi mala suerte se centrara unicamente en mi. Pero estaba condenada a arrastrar a mis seres queridos conmigo algo que detestaba con cada célula de mi ser.
Ahora, podía llegar a admitir que la idea que una vez enterré en lo mas hondo de mi cabeza no era tan mala idea después de todo. Cuando todo esto era un infierno, hacia muchos años atrás, pensé que si Ben no encontraba a sus tan queridos trofeos... con vida, dejaría de hacer lo que hacía. No quería que mas gente sufriera y muriera por mi culpa.
Ahora esa idea hacia mecha en mi, y la adrenalina fluyo por mis venas.
-Claire- pero el sonido de su voz hizo añicos mi determinación. No podía hacer algo tan cobarde, porque si moría ahora eso sería igual que huir del problema. Ademas, no quería lastimar a mis seres queridos de esa forma, mucho menos a él.
-No te eh oído llegar- le dije, al tiempo que le hacia señas con la mano para que me acompañara y se sentara conmigo allí en la arena. Había encontrado un árbol caído en donde me había recostado. Quil se sentó a mi lado, tomando una de mis manos y entrelazándola con la suya.
-No es bueno que estés tan distraída ahora. Ni siquiera has escuchado mi mente ¿no?- asentí y el suspiro.
Nos quedamos en silencio por un buen rato. Sus pensamientos era un caos. Iban desde sus padres, toda la manada, llegando hasta mi, en donde se detuvo por un buen rato.
Sabía lo que iba a decir antes de que lo dijera pero igual deje que prosiguiera.
-Sabes bien que me encantaría que no estuvieras allí cuando todo pase- asentí.
-Y tu sabes que no puedes hacer nada para que no valla- nos miramos a los ojos. Por su mente paso mi imagen atada a un árbol con cadenas. No pude evitar una risa tonta ante eso.
-Debo admitir que tienes muy poca imaginación la verdad- Quil miró hacía otro lado, pero aun seguía serio.
Ahora sus pensamientos tomaron un rumbo inesperado.
-¡No!- grite y me acerque a el para tomar su rostro entre mis manos y mirarlo a los ojos.
-¡No quiero que pienses en eso Quil! ¡Jamas!- mi desesperación era tal que no pude contener un par de lagrimas que rodaron por mi mejilla.
-Tienes que aceptar Claire que yo no podré vivir en un mundo donde tu no estas, porque el mundo estaría vació sin ti. Eh de considerar todas las opciones que tengo si eso llegara a ocurrir- estaba negando con la cabeza incluso antes de que dijera aquella estupidez.
-¡Yo no soy nadie Quil!-
-¡TU ERES MI VIDA! No existe nada en el universo que ame mas que a ti. Si tu te vas te llevas mi vida contigo- quedé helada allí es su regazo, a pocos centímetros de su rostro. Tomé aire y empece de nuevo.
-Esta bien, tienes razón. Como estamos ahora hemos tomado la vida del otro. Tu eres mi vida, yo soy tu vida, y la cuidaremos como a nada en el mundo. No pretendo caer mañana y tu tampoco.
Quiero que te cuides como nunca lo has echo, por mi- Quil asintió y sus ojos flamearon con deseo. Sabía que rumbo habían tomado sus pensamientos, porque eran los mismos que los míos.
Nuestros labios se tocaron y parecían hacer combustión. Mi piel ardía allá donde su boca la tocaba. El viento helado que se había levantado en ese momento no podía hacer nada contra el calor que sentía en ese momento. Las llamas aumentaban conforme Quil se deshizo de mi remera.
Cuando sus labios tocaron mi cuello estuve a punto de perder la razón. Pero me obligue a pensar.
-Quil...- su boca estuvo de nuevo sobre la mía por lo que desde aquí sería mas fácil apartarlo.
Me retire un poco de el, algo que parecía fácil pero no lo fue. Sus brazos estaban firmemente atados a mi cintura y recorrían mi espalda deseosos de mas.
-No puedes hacerme esto...- susurro con los ojos cerrados.
-Escucha: te prometo que haré el amor contigo cuando todo esto haya acabado. Ese será nuestro premio. No quiero que parezca una despedida Quil- tuve que esperar mas de un minuto para que al fin abriera los ojos y asintiera.
-Esta bien. Solo mantén tu promesa por favor. Y ponte la remera, o harás que pierda el juicio- sonreí y lo bese una vez mas.

Después de aquello la noche paso rápido. Demasiado rápido.
El amanecer apareció en mi ventana. Hoy haría un día soleado. Algo irónico con lo que se nos venia. Me puse en pie, me vestí y fui a donde se suponía íbamos a reunirnos. Sara estaba en casa cuando abrí la puerta de mi cuarto. Los chicos se habían estado turnando para patrullar, y nos habían dejado descansar a nosotras, algo que aceptamos a duras penas. Y después de todo ninguna de las dos pudo dormir tranquila.
-¿Estas lista?- Sara sonrió.
-Claro que no- asentí y salimos corriendo en dirección al bosque. Nos debíamos encontrar con los demás a 1 km de la frontera con Canadá. Ahí sería donde todo acabaría.
Emmet, Edward y Jasper se nos unieron un par de kilómetros antes de llegar. Nos escoltaban Seth y Leah también.
El lugar de reunión era un punto bastante alejado de las zonas urbanas por lo que no había problema alguno en encontrarnos con algún excursionista perdido. Ademas de eso, teníamos algunas ventajas al elegir este lugar. Era el mejor lugar para tender una emboscada.
Sara ya había visto que los neófitos pasarían por aquí, así que mientras Ben no cambiara de parecer todo estaría bien.
El plan era sencillo. Sara, Bella, Jasper, Emmet, algunos lobos y yo los esperaríamos allí hasta que llegaran. Mientras que los demás los seguirían por detrás para así rodearlos y aplastarlos.
Por alguna razón Sara no podía ver como terminaría esto, solo tenía vestigios de un futuro que a ninguna de las dos nos gustaba.

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