Para reflexionar...

Y así después de esperar tanto, un día como cualquier otro decidí triunfar. Decidí no esperar a las oportunidades sino yo mismo buscarlas. Decidí ver cada problema como la oportunidad de encontrar una solución. Decidí ver cada desierto como la oportunidad de encontrar un oasis. Decidí ver cada noche como un misterio a resolver. Decidí ver cada día como una nueva oportunidad de ser feliz. Aquel día descubrí que mi único rival no eran más que mis propias debilidades, y que en éstas, está la única y mejor forma de superarnos. Aquel día dejé de temer a perder y empecé a temer a no ganar. Descubrí que no era yo el mejor y que quizás nunca lo fui, me dejó de importar quién ganara o perdiera. Ahora me importa simplemente saberme mejor que ayer. Aprendí que lo difícil no es llegar a la cima, sino dejar de subir. Aprendí que el mejor triunfo que puedo tener, es tener el derecho de llamar a alguien "Amigo". Descubrí que el amor es más que un simple estado de enamoramiento, "el amor es una filosofía de vida". Aquel día dejé de ser un reflejo de mis escasos triunfos pasados y empecé a ser mi propia tenue luz de este presente. Aprendí que de nada sirve ser luz si no vas a iluminar el camino de los demás. Aquel día decidí cambiar tantas cosas. Aquel día aprendí que los sueños son solamente para hacerse realidad, desde aquel día ya no duermo para descansar. Ahora simplemente duermo para soñar.


lunes, 24 de agosto de 2015

(67) "¡No esta muerta!"

Lamento si esta un poco raro, es que me costo mas de lo que pensé agarrarle la mano a la narración otra vez. 
Aun así espero les guste :) 
Besitos 



SARA

-¡Sara!-
Las lágrimas me impedían ver a mi alrededor. Y estaba bien, porque la verdad no quería saber nada más con el mundo.  No quería ver en lo que se había convertido todo. Si, la historia de terror se había terminado, pero y ¿ahora qué? No iba a seguir siendo la misma. No después de esto, no después de ver…No.
Obligue a mi mente a trabajar a pesar de todo. Tenía que pensar, y pensar rápido. De seguro toda la manada estaba al tanto de lo que estaba pasando aquí. Quil ya debe estar en camino…
-Sara, Sara… Shh, ya paso todo. Todo estará bien…- no me había dado cuenta de que Seth estaba meciéndome. Lloraba a mi lado y aun así trataba de consolarme.
Me deshice de su abraso y tome su rostro con mis manos.
-Seth, tienes que prometerme algo- Seth me miro confundió por unos segundos pero asintió.
-Escúchame. Esto no es lo que parece, ¿sí? Se lo que estás pensando pero ella no está muerta ¿entiendes? Tienes que prometerme que confiaras en mi- mi voz flanqueo al decir esa palabra. No, ella no estaba muerta. Pero parecía tan real.
-Sara…Lo siento, yo-
-¡NO¡ ¡Escúchame Seth¡ Ella no está muerta, Ben la mordió, ¿ves?- tomando a Claire con cuidado le señale el lugar en donde una cicatriz estaba comenzando a formarse en su hombro derecho. “Si la herida se curó tan rápido, el proceso debió de haber comenzado ya” 
Seth me tomo las manos negando con la cabeza a la vez.
-Sara, eso ya no importa. Su corazón ha dejado de latir, no va a transformarse… Ya es tarde-
Un grito de frustración salió del fondo de mi garganta. Me pare y comencé a dar vueltas. Debía pensar como decir esto. Que yo lo haya experimentado no quería decir que fuera toda una experta en el tema. Además podría ser diferente para ella, ¡QUE DIABLOS IBA A SABER YO! Tenía que hablar con mamá. Ella podría ayudarme.
Golpes de pisadas me paralizaron en mi segunda vuela por el claro.  Aun no sabía qué diablos decir.

Quil apareció en su forma humana de entre los árboles. Una línea rozada se extendía por toda la longitud de su pecho. Pero esa herida cicatrizándose no era lo que helaba la sangre al ver. Mi corazón se detuvo por un segundo pensando que podría ser yo la tuviera esa misma mirada, esa desesperación grabada en los ojos, esa agonía de alguien que lo ha perdido todo.
Las palabras no salieron, mis músculos tampoco pudieron responder. Por un minuto solo pude ver sin ser capaz de pensar. Escuchar los gritos de ese hombre sobre el cuerpo de mi mejor amiga, mi hermana. Cada insulto me traspasaba como cuchillos, cada plegaria lanzada al cielo cortaba mi respiración, y las lágrimas no dejaban de salir.
Era una estúpida. Debía detener eso, se lo había prometido a ella.  Dejar que esto siguiera por un minuto más solo empeoraría las cosas.

Me acerque a él aun sin saber que decir, cuando sentí la mano de Seth tomándome del brazo.
-Para Sara. No hagas eso, no lo empeores- el rostro de Seth reflejaba tanta tristeza que mi corazón se contrajo. Esta situación le estaba haciendo daño a todos, a cada integrante de la manada.
Lo abrase tan fuerte como pude. Anhelaba consolarlo y decirle que todo estaría bien, como el había hecho conmigo minutos atrás. Lo mire a la cara y le dije todo lo que debí haber dicho desde un principio.
-Seth, amor mío… Yo… No puedo verte de esta forma, no puedo ver a Quil sufrir así, y te juro por lo que más quiero en el mundo que te escucharía si no supiera que estas equivocado. Están malinterpretando la situación porque no saben lo que está pasando, ¡pero yo sí! Y ella no está muerta Seth, tienes que creerme. Tu sobre todas las personas en este mundo tienes que creerme, porque yo no puedo hacer esto sola Seth. Necesito que confíes en mí. ¿Tú crees que estaría mintiendo sobre algo así? ¿Crees que quiero que todos sufran de esta manera? ¡Estoy segura de esto porque ya lo viví!... ¿Me crees? Te necesito conmigo en esto…yo…- no pude terminar de hablar. No podía imaginarme poder seguir sin su ayuda.  Seguí susurrando frases sin sentido hasta que el enjuago mis lágrimas y me sonrió.  La sonrisa más triste que jamás haya visto, pero sonrisa al fin.
-¿Me explicaras todo después?- su pulgar acariciaba mi mejilla y sus ojos buscaban algo en los míos. Tal vez esperaba ese algo que le confirmara que estaba loca.
-Por supuesto- fue lo único que pude decirle. Lo bese durante unos segundos. Mis labios apenas tocando los suyos pero ese gesto fue más que suficiente. Amaba a este hombre más que a mi propia vida, y el a mí.
Cuando nos separamos me enfrente a la escena que tenía delante de mí. La manada se estaba acercando, y todos los Cullen habían formado un círculo alrededor de Quil y Claire. Nessie estaba en brazos de Jacob que la mecía de un lado para el otro. No sabía muy bien si trataba de reconfortarla a ella o a él mismo. Bella y Edward estaban muy cerca de ellos, abrazados, sufriendo a su manera. Los demás observaban la escena, cada uno con sus propias mascaras de dolor, rostros secos, incapaces de llorar pero si de sentir.
La manada era otra historia. La mayoría aun en forma de lobos, aullaban como si se les fuera la vida en ello. Me concentre en no mirar a ninguno a la cara, principalmente a Sam que estaba haciendo todo un espectáculo para llegar hasta su sobrina.
Yo me acerque al centro. Me dieron paso, nadie se molestó en hablarme. Pensé, pensé y pensé pero mis neuronas simplemente habían colapsado. Esperé un milagro.

“Nunca pensé decir esto, pero me vendría bien una ayuda en este momento. Nunca en la vida me había pasado de no saber que decir”

Esos pensamientos flotaron  en el aire, pensados para mi hermana tirada en el suelo del bosque, pero no obtuve respuesta. Simplemente iba a tener que hacer esto sola.

-No está muerta-

Todo el mundo me miro como si estuviera loca, como si mi súper  audición fuera un mero chiste en ese momento y no pudiera escuchar el silencio sepulcral que se extendía por todo el cuerpo de mi hermana. Trague saliva y comencé de nuevo.

-Sé que no me van a creer, sé que piensan que estoy loca pero es la verdad. Ella fue mordida. Nuestra sangre es capaz de neutralizar el cambio, no sé por qué, pero no podemos transformarnos. Ahora su cuerpo está batallando con la ponzoña. Su corazón debe dejar de latir para que esta no se siga esparciendo y nuestras defensas puedan hacer el resto. Sé que parece imposible pero es cierto, yo lo viví- no me había dado cuenta de que había dejado de respirar hasta que hube terminado de hablar. Mis ojos aún seguían húmedos pero no había amenazas de lágrimas nuevas. Seque ese irritante líquido que me impedía ver y respire hondo una vez.

-Nunca dijimos nada porque no estábamos seguras de lo que había ocurrido. Yo en este momento debería ser una sanguijuela en todo sentido… O estar muerta. No es más que una teoría pero si estoy en lo cierto, ella vivirá. Ella volverá Quil…-

-¡BASTA!- Quil me miro por primera vez desde que había empezado a hablar. Lagrimas surcaban su rostro como ríos. Temblaba de pies a cabeza pero dudaba que se debiera a la trasformación.

Era miedo.

Jamás podría sacar esa imagen de mi mente. Ese era mi castigo por haber llegado demasiado tarde.
-Claire… Joder… Se supone que son hermanas, ¿porque no dejas de decir estupideces? ¿PORQUE DIABLOS NO ESTABAS AQUÍ? – sus palabras me golpearon con fuerza el pecho, sacaron todo el aire que guardaba y me impidieron respirar por unos segundos. Yo era la culpable, yo había llegado tarde, la había dejado sola. Pero ella no estaba muerta, y era yo la única que podía hacer entrar en razón a todos.
Antes de que pudiera decir nada, Quil se paró y salió corriendo del lugar. Edward trato de detenerlo pero Sam se interpuso en su camino y permitió que Quil se fuera entre los árboles.
-¡NO¡ Quil, regresa…-
-¡Sara ya para! Quil tiene razón, esto que estás haciendo está mal. Claire se fue y no hay nada que se pueda hacer ahora- Sam me estaba enfrentando, todo su cuerpo vibrando de pies a cabeza.
-No Sam, que él se valla está mal. Claire lo necesita aquí. No quiero que haga una estupidez, Sam. ¡Tienen que creerme!- exasperada busque la mirada de cada uno de ellos. Sentí la mano de Seth tomando la mía. Él me apoyaba, pero no estaba del todo convencida de que me creyera tampoco.
-Yo si lo hago- su voz me tomo por sorpresa. Él estaba parado a mi lado, sus ojos dorados confirmaban sus palabras.


Edward me creía. Eso era un comienzo.

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